keep calm and carry on

Ventanas, puertas, y pequeños detalles que hicieron del lugar grande, y que ha quedado, ahora, en el olvido y el derrumbe, escondido en el abrupto y calcáreo despeñadero de Sallent, entre encinas, pinares y algunos robles. El antiguo Balneario de Cardó se abre al público pasando por alto la prohibición de paso por varios motivos: el primero porque pertenece al Grupo Leche Pascual, que desde el 2007 no embotella el agua del manantial, pero que tampoco libera el agua para el visitante ocasional; el segundo por el estado de derrumbe y precariedad de las estructuras que un día apuntaban a la rehabilitación, que también quedó en el olvido hace unos años ya, sólo puntales y plásticos naranjas recuerdan que el complejo podría haber tenido un futuro, y ahora no  lo tiene.

Sin embargo a pesar de todo, el Balneario, antiguo convento, que data de 1605, conserva esa calma que decidió a los Carmelitas a instalarse en el lugar. Pasear entre las ruinas, a diferencia de otros lugares abandonados en los que hemos estado, parece devolverte la calma y la paz que las ciudades agotan. Es, sin ninguna duda, un lugar de recogimiento y contemplación necesario para mi, uno te esos sitios que se sitúan en el “Top Ten” de los lugares que uno conserva como favoritos. Y con razón.

 

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